Cheesecake de Matcha

Cheesecake de Matcha

Este mes te proponemos una cheesecake diferente, cremosa y llena de sabor.

La suavidad del queso se combina con el sabor intenso, vegetal y ligeramente amargo del té matcha, sobre una base crujiente de galleta. Una tarta sorprendente, elegante y con un irresistible color verde.

Base de galleta

  • 170 g de migas de galleta digestive
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • 100 g aproximadamente de mantequilla derretida

Precalienta el horno a 175 °C.
Mezcla las migas de galleta digestive con el azúcar, el azúcar moreno y la mantequilla derretida hasta que queden uniformemente impregnadas.
Coloca la mezcla en el fondo de un molde desmontable de aproximadamente 23 cm y presiónala firmemente hasta conseguir una base compacta y uniforme.
Hornea durante 10 minutos. Retira del horno y deja enfriar mientras preparas el relleno.

Relleno de matcha

  • 22 g de té matcha
  • 680 g de queso crema a temperatura ambiente
  • 200 g de azúcar blanco
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • ⅛ de cucharadita de sal
  • 173 g de nata
  • 3 huevos grandes

En un bol grande, bate el queso crema junto con el azúcar a velocidad media hasta obtener una mezcla suave, cremosa y sin grumos.
Añade el matcha, el extracto de vainilla y la sal. Mezcla hasta que estén completamente incorporados.
Incorpora poco a poco la nata y mezcla hasta conseguir una preparación homogénea y cremosa.
Añade los huevos uno a uno, batiendo a velocidad baja únicamente hasta que cada huevo quede incorporado. Es importante no batir en exceso para evitar introducir demasiado aire en la mezcla.

Horneado

Vierte el relleno de matcha sobre la base de galleta ya fría.

Coloca el molde dentro de una fuente grande para horno y añade agua caliente hasta alcanzar aproximadamente la mitad de la altura del molde para cocinar la cheesecake al baño María.

Hornea a 163 °C durante 60–70 minutos. Los bordes deben estar ligeramente inflados y el centro cuajado, pero conservar todavía un ligero movimiento.

Apaga el horno y deja reposar la cheesecake dentro durante 1 hora con la puerta ligeramente abierta.

Retírala del horno y del baño María, deja que alcance la temperatura ambiente y refrigérala durante un mínimo de 4 horas. Para conseguir el mejor resultado, déjala reposar en el frigorífico toda la noche.

Decoración

  • Matcha tamizado
  • Nata montada
  • Fruta fresca
  • Frutos rojos

Cuando la cheesecake esté completamente fría y cuajada, desmóldala y decórala a tu gusto. Puedes terminarla con un poco de matcha tamizado sobre la superficie para intensificar su característico color verde.

El resultado es una cheesecake increíblemente cremosa, en la que la suavidad del queso se equilibra con las notas vegetales y ligeramente amargas del matcha. La base de galleta aporta el contraste crujiente para conseguir una combinación diferente, delicada y llena de sabor.

Disponible durante todo el mes de septiembre en Pandelino o en nuestra web

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